HERNIA DISCAL ¿QUÉ HACER?

La hernia discal o hernia de disco, es un proceso que aparece como resultado de la degeneración discal, que es un almohadilla cartilaginosa entre dos vértebras. El tipo de trabajo, el peso, fumar, la actividad física y problemas socioeconómicos, son algunos de los factores de riesgo predisponentes a sufrir degeneración discal (estudio).

Esta degeneración, puede desembocar en la salida del material del disco a través del anillo fibroso y provocar una herniación del núcleo pulposo. Esto se conoce comúnmente como hernia de disco. La zona lumbar es la más frecuente de sufrir este proceso, normalmente entre L4-L5 y entre L5-S1 (estudio). Es por ello que en este artículo nos vamos a centrar en las hernias de disco lumbares.

¿Cómo la diagnósticamos?

El mejor método para diagnosticarla es a través de una resonancia magnética. Y aunque recientes estudios no relacionan el diagnosticar una hernia discal con sufrir dolor, pudiendo haber otros procesos asociados (estudio), si que es cierto que cuando hay compresión radicular, es decir, compresión de la raíz nerviosa por la hernia, es frecuente ver sintomatología típica. Se puede presentar en la espalda, en algunos puntos relacionados con el recorrido del nervio (glúteo, muslo, hueco políteo «corva», gemelos, talón y pie) o en todo su recorrido, muy conocido el dolor de cíática.

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La sintomatología de una hernia de disco genera dificultad para realizar las actividades de la vida diaria. Se disminuye la funcionalidad del individuo y hay peor calidad de vida por el dolor. Podemos encontrarnos un dolor de tipo eléctrico o de tipo quemazón. Podemos notar también hormigueo, un umbral del dolor a la palpación disminuido, sensibilidad y propiocepción alteradas, pérdida de reflejos miotendinosos y debilidad muscular (estudio). Así, el diagnóstico a través de la fisioterapia debe basarse en el análisis de estos síntomas.

El tratamiento puede ser conservador a través de la fisioterapia o quirúrgico a través del traumatólogo o neurólogo. La indicación de la cirugía dependerá de la calidad de vida de la persona y la urgencia en este procedimiento. Casi siempre se recomienda empezar primero con el tratamiento conservador, al menos durante 8-10 semanas. Si fracasa el tratamiento conservador ya se valora la cirugía. (estudio).

TRATAMIENTO CONSERVADOR EN LA HERNIA DISCAL

Actualmente se emplean numerosas modalidades terapéuticas para intentar mejorar los síntomas en una hernia de disco, algunas de ellas son:

– Terapia manual: Masaje, terapia fascial, movilizaciones articulares (estudio), estiramientos (estudio), etc.

– Manipulación osteopática (estudio), (estudio) o quiropráxica (estudio)

terapia manual higea en hernia discal

– Electroterapia: TENS (estudio) mediante electrodos de superficie o mediante neuromodulación percutánea (estudio)

Neuromodulación Percutánea Ecoguiada

– Ejercicio terapéutico (estudio), (estudio), (estudio),

– Pilates (estudio), yoga (estudio), (estudio) o tai-chi (estudio), (estudio)

– Tracción y terapia descompresiva (estudio), (estudio)

Es de vital importancia que antes de aplicar cualquier tratamiento se haga una correcta valoración por parte del fisioterapeuta. En función de esta valoración se seleccionarán las técnicas y la modalidad terapéutica. Por ejemplo, a la hora de las manipulaciones, las cuales son muy específicas según el paciente, o el ejercicio terapéutico, ya que a unos pacientes les vendrá bien tonificar unos músculos o relajar otros.

Igualmente fuera de la fisioterapia hay otros enfoques que también pueden tener éxito en el tratamiento conservador. Cambiando hábitos de vida que pueden ser perjudiciales. Aquí entrarían ya otros profesionales como los nutricionistas, que pueden ayudarte a bajar peso si lo necesitas (estudio) y a tener hábitos nutricionales más saludables. También podemos contar con un psicólogo que nos eche una mano para dejar hábitos tóxicos como fumar, reducir los niveles de estrés o mejorar ayudarnos a generar pensamientos y emociones que bajen la irritabilidad a través de terapias como la cognitivo-conductual.

TRATAMIENTO QUIRÚRGICO EN LA HERNIA DISCAL

Normalmente el tratamiento quirúrgico se plantea una vez fracasa el tratamiento conservador, y siempre y cuando exista compresión radicular en el momento. Se suele dar de margen unas 8-10 semanas desde que se inicia el tratamiento conservador (estudio), (estudio). Si no hay ninguna variación en la sintomatología una vez pasado este periodo, entonces es hora de contactar con el neurólogo.

¿Qué cirugía se emplea?

Normalmente la cirugía elegida suele ser la discectomía, que no es más que la extracción del disco intervertebral herniado. Dentro de esta tenemos, la macro y la microdiscectomía, ambas con igual porcentaje de éxito. Su elección va a depender más del tipo de paciente. (estudio)

DISCECTOMIA en hernia discal

Los estudios están de acuerdo en que la cirugía obtiene un alivio del dolor más rápido a las 6 semanas que el tratamiento conservador, si bien hay que analizar esto en profundidad, y una de las razones puede ser que cuando te operan te obligan a guardar reposo si o si; y esta puede ser la verdadera razón de la mejoría en este periodo tan corto de tiempo.

Se ha visto que después de esto, a largo plazo, en el primer y segundo año, la evolución del dolor es igual se haga la operación o se opte por el tratamiento conservador. (estudio),

Por tanto si tuviésemos que poner en una balanza, siempre deberíamos ser más conservadores, puesto que a largo plazo es igual, además eliminas los riesgos que tiene pasar por el quirófano, y a su vez el enfoque conservador te premia mediante una buena educación sobre higiene postural, realizar ejercicio y tener conciencia sobre la salud corporal, lo cual puede prevenir y evitar futuros episodios de dolor lumbar e incluso de otras patologías.

¿QUÉ TE RECOMENDAMOS DESDE HIGEA FISIOTERAPIA?

Desde nuestra clínica de fisioterapia nuestra recomendación va encaminada a que el paciente reciba una correcta valoración. En temas de dolor, el fisioterapeuta se ha convertido en el profesional de primera elección, y normalmente los pacientes suelen acudir con dolor lumbar o de espalda antes de que se le diagnostique ningún tipo de hernia. Por ello, es importante que se valore bien y ver si hace falta algún tipo de prueba de imagen.

Por otro lado, si el paciente ya viene con una hernia discal diagnosticada, la valoración es igual de importante, ya que valoraremos la postura, los desequilibrios, fuerza y elasticidad muscular y otros factores de riesgo implicados que pueden estar facilitando la generación de dolor aparte de la propia hernia.

Una vez valorado todo, nuestra recomendación es empezar en la mayoría de los casos por el tratamiento conservador, que suele tener una buena tasa de éxito y además promueve que el paciente cambie hábitos de vida que pueden ser perjudiciales, previniendo así en todo lo posible futuros episodios de dolor lumbar y radiculopatía, y mejorando la calidad de vida de la persona.

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