ROTURA DEL LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR (1)

En este artículo hablaremos sobre la rotura del ligamento cruzado anterior (LCA). En concreto sobre su anatomía y función, mecanismos de lesión más típicos y tipos de intervención quirúrgica que se pueden realizar para su reconstrucción. Próximamente haremos una nueva entrada donde hablaremos sobre su tratamiento de Fisioterapia y rehabilitación.

Anatomía y función del ligamento cruzado anterior

La rodilla es una articulación formada por tres huesos: fémur tibia y rótula. En la rodilla también encontramos muchos ligamentos que se encargan de su estabilización. Uno de los más importantes es el ligamento cruzado anterior, el cual va del fémur a la tibia y se encarga de controlar las rotaciones a nivel de rodilla y evitar que haya un desplazamiento anterior excesivo de la tibia sobre el fémur. En la estabilización de la rodilla también realizan una función muy importante los músculos. En este caso, por ejemplo, los isquiotibiales refuerzan la acción del LCA.

Anatomía de la rodilla y LCA
Anatomía de la rodilla y LCA

¿Su lesión es muy frecuente? ¿Cómo se produce?

La lesión del LCA es relativamente frecuente ya que aproximadamente 1 de cada 3000 personas al año sufre este tipo de lesión. Representa el 50% de las lesiones ligamentosas de rodilla. Es destacable que el 75% de estas lesiones se producen mientras se realizan actividades deportivas. Los deportes donde más casos encontramos son: fútbol, esquí, baloncesto y balonmano.

Tras la lesión el paciente suele tener los siguientes signos y síntomas:

  • Dolor intenso e incapacidad para continuar con la actividad.
  • Chasquido fuerte.
  • Derrame articular.
  • Sensación de fallo-inestabilidad de rodilla.
  • Pérdida de la amplitud de movimiento.

La lesión del LCA se produce cuando en determinados movimientos se superan los límites fisiológicos de elasticidad y resistencia del ligamento. Los mecanismos lesionales más típicos en las roturas de ligamento cruzado anterior de la rodilla son los siguientes:

  • Rotación y desplazamiento anterior de la tibia con el pie fijado en el suelo.
Rotura de LCA por rotación y desplazamiento tibial
Rotura de LCA por rotación y desplazamiento tibial
  • Hiperextensión excesiva de rodilla aislada o combinada con rotación interna de tibia.
Rotura de LCA por hiperextensión de rodilla
Rotura de LCA por hiperextensión de rodilla

En función de su gravedad se puede producir una distensión del ligamento, una rotura parcial o una rotura completa. También habrá que valorar si se han lesionado otras estructuras adyacentes, siendo las más típicas el menisco interno y el ligamento lateral interno los cuales constituyen la famosa “triada”.

Aunque existen varias maniobras exploratorias y test ortopédicos para valorar la rotura del ligamento cruzado anterior se debe realizar una resonancia magnética para confirmar su lesión.

¿Me debo operar?

Habrá que estudiar las particularidades de cada caso y dependerá de varios factores. Algunos a tener en cuenta son: edad del paciente, inestabilidad que presente la rodilla, lesiones previas o actividad laboral y deportiva que se desempeñe.

Por lo tanto, si la rotura del ligamento cruzado anterior no produce una pérdida funcional importante, el paciente tiene más de 50 años y no presenta limitaciones en su vida diaria se planteará la opción de no operar.

Por otro lado, su reparación mediante cirugía está indicada en la mayoría de los casos. Entre un 60-90% desarrollan signos de degeneración tras 10-15 años después de la lesión. En deportistas está especialmente indicada su reparación quirúrgica para poder retomar la actividad deportiva a alto nivel. También se recomienda la intervención quirúrgica en personas jóvenes o si asociada a la rotura del LCA también se han visto afectadas más estructuras como pueden ser otros ligamentos o algún menisco.

¿Cómo es la cirugía que se realiza?

Cuando el LCA se rompe no se repara técnicamente pegando sus extremos, sino que se reconstruye mediante la creación de un nuevo ligamento. La mayoría de las reconstrucciones del ligamento cruzado anterior se realizan a través de artroscopia lo que va a acelerar la rehabilitación. Hay tres opciones principales para su reconstrucción, teniendo cada una sus ventajas e inconvenientes:

  • Uso del tendón rotuliano. El beneficio de esta intervención es la mayor fuerza de fijación del nuevo ligamento. Por otro lado, el mayor problema que tiene es que es muy probable que se desarrolle dolor en la cara anterior de la rodilla el cual hará que la rehabilitación sea mucho más lenta. Si quieres ver un vídeo explicativo sobre esta intervención pincha aquí.
  • Uso del tendón de la pata de ganso. En esta intervención el proceso de fijación del nuevo ligamento requiere más tiempo, pero se reduce mucho el dolor de rodilla en la recuperación.
  • Uso de un injerto de un cadáver. En este caso el principal inconveniente es que se produzca un rechazo del injerto por parte de nuestro cuerpo. Por esta razón esta técnica se utiliza menos.

Y ahora… ¿Cuándo empezamos la Fisioterapia?

Una vez que haya pasado la fase aguda tras la cirugía la Fisioterapia debe de comenzar lo antes posible, pudiendo iniciarse el tratamiento pasados unos 10 días aproximadamente (dependiendo de las particularidades de cada caso).

En próximos artículos hablaremos sobre las distintas fases y objetivos que tendrá la Fisioterapia en estos pacientes y los tiempos de recuperación y vuelta a la actividad deportiva. Así que, atento a próximas entradas en nuestro blog.

Trabajo de estabilidad de rodilla con electroestimulación
Trabajo de estabilidad de rodilla con electroestimulación

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