Roturas del recto anterior del cuádriceps en el fútbol

Dos personas jugando al futbol. Uno está apunto de golpear un balón.

Introducción

Una de las grandes preocupaciones para el deportista y para el club deportivo son las roturas miofasciales del recto anterior del cuádriceps ya que es una de las lesiones más frecuentes en el mundo del deporte y sobre todo en el futbol, por tanto, existe la necesidad de realizar una buena recuperación y readaptación de ésta para la vuelta del jugador al terreno de juego.

En el fútbol y más en alta competición existe muchísimo riesgo de sufrir una lesión muscular, debido a los altos niveles de exigencia a los que se someten los futbolistas.

Dentro de todas las lesiones miofasciales que se pueden producir, las roturas son bastante habituales a lo largo de la temporada, siendo destacable la rotura del recto femoral del cuádriceps.

“En el fútbol los músculos que se lesionan con mayor frecuencia son el cuádriceps (20%) y los aductores (20%).” (Balius, R, 2005).

Si estudiamos el cuádriceps, el recto anterior es el músculo que en la mayoría de los casos se afecta debido a su alta implicación biomecánica y a que, anatómicamente, está colocado más anterior ante posibles contusiones. Según varios estudios, la alta velocidad excéntrica y los músculos con alta proporción de fibras tipo II (rápidas) son los que mayor riesgo lesivo corren, y el recto anterior cumple estas dos premisas. En el fútbol el recto anterior del cuádriceps tiende a desarrollar fibras tipo IIB (fibras rápidas). (Balius R, 2005)

El golpeo de balón es otro de los mecanismos de rotura más comunes, deberíamos de tener en cuenta los días de lluvia en los que el balón está más pesado y puede llegar a provocar mayores problemas. El estado seco del césped por la necesidad de imprimir más fuerza en el golpeo y que el choque excéntrico sea mayor.

Recuerdo Anatómico

El músculo cuádriceps femoral constituye de manera colectiva el músculo más grande y uno de los más fuertes del cuerpo (Keith L. Moore. 2013). Puede llegar a ser hasta tres veces más fuerte que su antagonista, los isquiosurales (Keith L. Moore, 2013). En conjunto se trata de un músculo biarticular capaz de producir movimiento en la cadera y en la rodilla.

Centrándonos en el recto anterior, anatómicamente observamos en el mismo una inserción proximal con un tendón directo insertado en la espina iliaca antero inferior y uno indirecto que va a parar a la ceja cotiloidea.

La inserción distal posee un tendón que transcurre en la cara profunda del músculo y se extiende a lo largo de los 2/3 distales. Además de tener la función de extensión de la rodilla, este músculo también hace de sinergista junto al psoas iliaco en la flexión de la cadera.

Las fibras se dirigen desde el tendón proximal al distal dándole al músculo una estructura bipeneada.

En su extremo proximal, el tendón directo es aplanado y anterior. El tendón reflejo es redondeado y postero-medial con respecto al directo en la porción proximal. En su recorrido a distal se aplana en forma de coma, rota lateralmente y se ubica en el centro del vientre muscular.

El tendón distal casi todo su recorrido lo hace a lo largo del vientre muscular, lo cual origina que sea susceptible de lesión en todo su recorrido. En definitiva, el músculo está invadido por estructuras conectivas como se puede apreciar en la imagen inferior, lo cual origina que sea susceptible de lesión en todo el músculo.

BIOMECÁNICA

El recto anterior es flexor de cadera y extensor de rodilla y, como el resto de los músculos, genera mayor fuerza cuanta más pretensión tiene.

Como aproximación, diremos que en el fútbol, este músculo se ve involucrado principalmente en los golpeos de balón, en los choques de balón contra adversario, en los esprints tanto de forma excéntrica como concéntrica, y siempre, de una manera explosiva que hace peligrar su integridad.

Ya que gran parte de las lesiones de rotura del recto anterior se producen en el momento del golpeo del balón y en nuestro caso, éste es el mecanismo lesional, es interesante dedicar un momento al análisis biomecánico del miembro inferior en este acto para entender mejor los mecanismos que pueden provocar esta lesión.

Biomecánica del golpeo:

Una pierna mecánica con una zapatilla de futbol, golpeando un balón. Echan chispas.

Las variables que influyen en la efectividad del golpeo de balón son el ángulo de aproximación y la velocidad de ejecución. Con la aproximación estática la velocidad de lanzamiento es menor que con la aproximación en carrera, por tanto, el segundo caso será más propicio a causar lesión.

En cuanto a la pierna que realiza el golpeo, hay una primera fase en la que actúan músculos (glúteo mayor, isquiosurales) que realizan extensión de cadera y flexión de rodilla para pretensar los músculos agonistas del gesto (psoas, pectíneo, sartorio y, sobre todo, recto anterior) y que éstos así puedan generar mayor potencia al realizar la flexión de cadera y extensión de rodilla desde una posición de preestiramiento y aprovechando su energía elástica.

Cuando el golpeo se realiza con la zona interior del pie, aumenta el protagonismo de los músculos flexores y aductores de cadera (sartorio y grupo de los aductores) y si se realiza con el exterior del pie cobran más protagonismo los flexores y abductores (TFL, fibras anteriores del glúteo medio).

En relación al momento del golpeo, varios estudios electromiográficos (estudio) muestran que el momento de máxima actividad eléctrica del recto se produce concretamente en el momento que la rodilla pasa de estar en flexión a extensión, por lo que parece lógico pensar que será entonces cuando más riesgo aparezca para el jugador.

ROTURAS MIOFASCIALES DEL RECTO ANTERIOR DEL CUÁDRICEPS

Son lesiones musculares que pueden producirse de una manera directa (contusión, típico “bocadillo”) o indirecta (elongación, movimiento balístico)

Dependiendo de la unión miotendinosa lesionada, las lesiones del recto anterior deben

clasificarse según Balius (2005) en tres tipos:

– Lesión miotendinosa del tabique intramuscular. Depende del tendón indirecto –o reflejo –del recto.

 Lesión miotendinosa del tabique intramuscular

– Lesión de la unión miotendinosa directa, depende del tendón directo:

Lesión de la unión miotendinosa directa

– Lesión de la unión miotendinosa distal (fascia posterior), depende del tendón

cuadricipital:

Lesión de la unión miotendinosa distal (fascia posterior)

Consejos

  • Es de vital importancia generar una cicatriz funcional y para ello es esencial la mecanotrasducción y el control de la tensión de ésta. Todo esto lo conseguimos mediante un adecuado tratamiento de fisioterapia. El tratamiento manual de la zona y las áreas colindantes es necesario a la hora de recuperar a la perfección este tipo de lesiones, al igual que si es necesario se podría incluir terapia invasiva (Electrolisis percutánea intratisular, punción seca, etc.).
  • Un buen control de las cargas de los ejercicios en la fase de readaptación de la lesión
  • Seguir con una buena prevención para evitar las recaidas de la lesión que siempre aumenta la probabilidad de recaida después de una rotura miofascial.

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