SÍNDROME DE IMPINGMENT SUBACROMIAL

Se describe al síndrome de impingment subacromial como una entidad patológica dolorosa, de larga duración, es decir que se puede prolongar a más de 3 meses, y que normalmente va asociado a una reducción del espacio subacromial (estudio) que se puede diagnosticar mediante ecografía y con test ortopédicos.

Está condición genera una compresión que afecta a los tejidos que se sitúan en este espacio como pueden ser:

– Tendones del manguito de los rotadores (supraespinoso, infraespinoso, subescapular y redondo menor) provoca que la persona que lo sufre vea disminuida su calidad de vida.

– Tendón de la porción larga del bíceps femoral

– Bursa subacromiodeltoidea

Hombro con sindrome subacromial, reducción del espacio que origina daños en los tejidos.

Es común que los pacientes con síndrome de impingment subacromial sufran:

– peores descansos, ya que a veces el dolor que se genera al cambiar de posición en la cama puede hacer que nos despertemos, sobre todo al echar el peso sobre el hombro afectado cuando dormimos de lado.

– Interrupción o disminución de la actividad deportiva

– Dificultad para realizar tareas de la vida diaria debido al dolor, como levantar pesos, llevar el brazo arriba para coger un simple vaso, ponerse el cinturón del coche, etc.

– Normalmente se observa una disminución de la movilidad del hombro sobre todo en la rotación externa y en la abducción.

A esta patología suelen ir asociados otros problemas como tendinopatías de los tendones ya nombrados, bursitis o problemas de articulaciones asociadas como una diskinesia escapular o afectación de las cervicales por su relación con el plexo braquial y la columna torácica las cuales tendrán que ser también valoradas. (estudio)

Así los planes terapéuticos que se realizan en fisioterapia deberían ir enfocados en mejorar aquellas disfunciones encontradas tanto en la articulación glenohumeral como son la disminución de la rotación externa y la abducción así como aquellas disfunciones encontradas en las demás articulaciones. (estudio)

Puede ser mediante la terapia manual y mediante el ejercicio terapéutico, siendo lo mejor la combinación de ambos. Es importante destacar que antes de la aplicación de cualquier opción se debería realizar una buena valoración que nos esclarezca que estructuras deberíamos de tratar y cómo. Como siempre desde Higea Fisioterapia defenderemos los planes individualizados. No para todo el mundo sirven las mismas cosas de la misma manera.

Terapia manual en el síndrome subacromial

Tenemos mucha variabilidad, algunos ejemplos pueden ser:

– Movilización: El objetivo es generar deslizamientos entre el húmero con las demás articulaciones con las que se relaciona. Se mejora la movilidad así de todo el complejo glenohumeral y acromioclavicular.

– Masaje: El masaje tiene importancia en cuanto a la modulación del dolor a nivel central mediante la generación de una cascada hormonal y regulación del flujo sanguíneo en la región que se está tratando.

Tratamiento de puntos gatillos: Mediante presión digital o punción seca. Es importante valorar la receptividad del paciente a este tratamiento y también a qué músculos va dirigida la técnica.

– Manipulaciones: De la región torácica superior y de las cervicales. Importante hacer una buena valoración para ver si está técnica está indicada sobre el paciente en el que se van a ejecutar. (estudio), (estudio), (estudio).

Ejercicio terapéutico

Va a ir encaminado sobre todo a la mejora de la fuerza mediante ejercicios de fortalecimiento que incidan sobre todo en los músculos que forman parte del manguito de los rotadores y también de aquellos que intervengan en la movilidad escápulo-humeral.

Hay muchos enfoques disponibles, pero las últimas revisiones coinciden en que trabajar estos músculos con baja resistencia y alto volumen parece ser la mejor opción. (estudio)

Un ejemplo de trabajo sería realizar ejercicios que vayan encaminados a mejorar la abducción y la rotación externa del hombro. Parece ser que 3-4 series es lo ideal para sujetos poco entrenados, y mucho mejor si llevamos las repeticiones al fallo, ya que así mejoramos la resistencia muscular.

Trabajar con poca resistencia pero un alto volumen es decir con muchas repeticiones nos permite, trabajar con mínimo dolor, mejorar la fuerza y la resistencia muscular. (estudio)

Parece ser que lo ideal es trabajar la musculatura con contracciones isométricas, esto es aguantando la posición o de manera dinámica pero muy lenta aumentando así el tiempo bajo tensión (UTT) de las siglas Under Tensión Time, un término que se conoce de hace mucho tiempo pero que ha cogido mucha relevancia últimamente en el ejercicio terapéutico y sobre todo en el síndrome de impingment subacromial. (estudio)

La mejor posición para trabajar el hombro es con este en 40-45 grados de abducción y flexión. (estudio). Un ejemplo de tipo de trabajo independientemente de los ejercicios elegidos para este problema podría ser el siguiente:

Tabla de ejemplo de trabajo para síndrome subacromial

Recordamos que al igual que las técnicas de terapia manual eran elegidas según el paciente, los ejercicios terapéuticos seleccionados deberían hacerse según la valoración encontrada, el tipo de diskinesia escapular si esta existiese y la musculatura implicada. (estudio)

Algunos ejemplos son:

ejercicio de abducción y rotación externa para síndrome subacromial
Ejercicio de W para síndrome subacromial

Para terminar y como siempre decimos el mejor tratamiento viene siempre después de una buena valoración. Si tienes o sospechas que puedes tener un síndrome subacromial o un problema parecido, puedes echar una mano a los consejos que tenemos en nuestro blog https://www.higeafisio.es/blog/ sobre el dolor y como paliarlo y posibilidades de tratamiento. Pero sin duda lo mejor será que acudas a tu fisioterapeuta de confianza y que él te aconseje en cuál es la mejor opción de tratamiento

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