FISIOTERAPIA EN LA ROTURA DEL LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR (2)

En un artículo anterior hablamos sobre sobre su anatomía y función, mecanismos de lesión más típicos y tipos de intervención quirúrgica (puedes leer el artículo completo aquí). En esta nueva entrada nos centraremos en el tratamiento de Fisioterapia en la rotura del ligamento cruzado anterior. Intentaremos aportar una visión global de su tratamiento pero debemos tener muy en cuenta que cada paciente es diferente y el tratamiento debe individualizarse en función de las características y los tiempos de cada persona y lesión.

¿Cuándo empezamos la Fisioterapia?

La Fisioterapia en la rotura del ligamento cruzado anterior comenzará una vez que haya pasado la fase aguda tras la cirugía. Intentaremos comenzar lo antes posible, pudiendo iniciarse el tratamiento pasados unos 10 días aproximadamente (dependiendo de las particularidades de cada caso).

Dividiremos el tratamiento de Fisioterapia en varias fases, cada una con unos objetivos y un tratamiento de Fisioterapia diferente. De forma global también nos marcaremos una serie de objetivos finales:

  • Evitar/disminuir el riesgo de una nueva lesión de rodilla.
  • Evitar inestabilidad de rodilla.
  • Conseguir movilidad articular completa.
  • Conseguir fuerza muscular completa.
  • Vuelta a la actividad deportiva previa a la lesión.

Primera Fase (1-4 semanas tras la intervención)

Comenzaremos el tratamiento de Fisioterapia lo antes posible. En esta fase postquirúrgica nos marcaremos los siguientes objetivos:

  • Reducir el dolor y bajar la inflamación. Para ello se realizarán técnicas de masaje, drenaje y movilización de la zona, se colocará algún vendaje que favorezca el drenaje de la rodilla y se recomendarán una serie de pautas para seguir en casa como pueden ser crioterapia, elevación del miembro inferior etc
Vendaje con kinesiotape para favorecer el drenaje de la rodilla
Vendaje con kinesiotape para favorecer el drenaje de la rodilla
  • Conseguir una flexión de rodilla entre 90º-120º.
  • Conseguir la extensión completa pasiva y activa. Esto será fundamental para poder empezar el trabajo de marcha.
  • Comenzar a trabajar patrón de marcha normal y sin muletas de forma progresiva.
  • Trabajo de la cicatriz. Se realizará masaje y movilización de la cicatriz para dar elasticidad a la misma y evitar que se creen adherencias, las cuales pueden darnos problemas de movilidad y dolor en el futuro. Una vez que esté cerrada y se hayan retirado los puntos también se recomienda empezar con masaje con rosa mosqueta en casa por parte del paciente.
  • Comenzar el trabajo de propiocepción. Empezaremos con ejercicios muy sencillos en camilla y posteriormente en bipedestación.
  • Comenzar trabajo de fuerza muscular. Los primeros ejercicios que realizaremos serán isométricos para ir activando cuádriceps, isquiotibiales y el resto de musculatura del miembro inferior para seguir posteriormente con ejercicios concéntricos y excéntricos. También será fundamental el trabajo y la activación del core y la zona de pelvis y cadera para conseguir una buena estabilidad global del miembro inferior.

Segunda Fase (5-10 semanas tras la intervención)

  • Conseguir la flexión completa de rodilla. Debemos conseguir como mínimo la misma movilidad que haya en la otra rodilla.
  • Progresar en la propiocepción. Comenzaremos con ejercicios en apoyo monopodal incorporando algunos desequilibrios siempre que el paciente lo vaya tolerando (en este enlace puedes ver algunos ejemplos de ejercicios de propiocepción).
  • Progresar en el trabajo de fuerza. En esta fase y siempre que ya haya una buena estabilidad de rodilla se puede progresar en los ejercicios y comenzar a introducir por ejemplo sentadillas, zancada, desplantes laterales… Primero comenzaremos con trabajo bipodal y posteriormente con ejercicios de fuerza a una sola pierna.
  • En esta fase se puede comenzar a realizar bicicleta estática.

Tercera Fase (a partir de la semana 10 tras la intervención)

Para comenzar esta fase es imprescindible que el paciente tenga una movilidad de rodilla completa, una fuerza muscular prácticamente normal y una estabilidad adecuada.

En esta fase el tratamiento se basará principalmente en una readaptación de la pierna lesionada orientada a las actividades que el paciente realiza de forma habitual en su vida diaria y avanzando progresivamente hasta incorporar técnicas o estímulos propios del deporte que practique.

Aumentaremos la carga en los distintos ejercicios que realicemos y se pueden incorporar ejercicios con saltos (comenzaremos con las dos piernas para progresar luego hasta saltos unipodales), rebotes, zig-zag, desequilibrios a una sola pierna incorporando diferentes estímulos, carrera, gestos típicos deportivos (giros, golpeos, arrancadas, cambios de ritmo, cambios de dirección…), ejercicios pliométricos…

En fases finales también será fundamental incorporar ejercicios de prevención. Aquí trabajaremos los gestos típicos en los que se suele lesionar el LCA para evitar posibles lesiones futuras en la misma zona.

Trabajo de fuerza y propiocepción de rodilla con plano inestable
Trabajo de fuerza y propiocepción de rodilla con plano inestable

Vuelta a la actividad deportiva tras la fisioterapia en la rotura del ligamento cruzado anterior

La vuelta a la actividad deportiva en condiciones normales debería producirse alrededor de los 8 meses tras la intervención quirúrgica. Para ello siempre se deben de cumplir una serie de criterios mínimos (return to train). Estos pueden completarse algunas semanas antes o después pero no sería recomendable precipitarse y comenzar con la actividad deportiva antes del séptimo mes.

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